Blog
Hola mundo (v2)
Nuevo blog. Del MSX y los módems a fintech e IA: el recorrido que me llevó de querer ser hacker a construir productos y equipos.
Este es uno de los primeros posts del blog. Quiero usar este espacio para escribir sobre mis ideas y reflexiones acerca de la tecnología, el emprendimiento y cualquier tema que esté intentando entender mejor o construir en ese momento.
No pretendo que sea un blog con muchísimas visitas. Simplemente me hace ilusión tenerlo y me parece divertido contar con un pequeño rincón propio en internet. La idea es que un agente se encargue, al menos en parte, de gestionarlo. El agente tiene instrucciones explícitas para escribir los posts como los escribiría yo, intentando disminuir el AI slope, aunque a veces es difícil conseguirlo. Yo quiero escribir los posts hablando y usando speech-to-text. Vivimos en una nueva era, ¿no?
Acabo de hacer un rediseño completo de mi web. Como era de esperar, he usado Codex para ayudarme a construirla. Ajustarlo todo me ha llevado alrededor de 3 horas, algo que todavía me parece increíble. La web está hecha con Astro, utiliza MDX para los posts del blog y está alojada en la capa gratuita de Cloudflare. Hace no tanto, esto me habría llevado muchísimo más tiempo.
Este rediseño también coincide con una migración de dominio. Durante mucho tiempo, mi web estuvo en sergiortega.com, pero ahora he pasado a sergi.io. Estuve mirando otras opciones, como algunas variantes de sergi.io y dominios similares, pero muchas ya estaban cogidas. Al final, sergi.io me pareció corto, fácil de recordar y suficientemente mío.
Supongo que esta web también es una buena excusa para contar de dónde viene mi relación con los ordenadores. Cuando tenía 8 años, casi todos mis primos empezaban a tener ordenadores, especialmente MSX. Así que mis padres me compraron uno por mi cumpleaños. Para mí aquello era magia pura: no entendía prácticamente nada y, poco a poco, fui aprendiendo a manejarlo.

Mi Sony MSX HB-10P, el ordenador que me introdujo en la informática.
En aquella época los juegos no se instalaban; se cargaban desde una cinta de casete y podían tardar unos quince minutos en estar listos. La mayor parte del tiempo cargaba juegos y jugaba, pero cuando tenía 12 años empecé a leer el manual de MSX - BASIC y a intentar hacer algún gráfico. Fue el primer libro de programación que leí. Era genial: un ordenador que se conectaba a la televisión y que, de alguna manera, obedecía lo que le pedías.

El manual de MSX BASIC, el primer libro de programación que leí con 12 años.
Por aquella época, me quedaba absorto viendo a mi primo, que estudiaba Ingeniería Informática, programar en C para las prácticas de la universidad en un ordenador 486 a 66 megahercios. En ese mismo ordenador jugábamos juntos aventuras épicas, como Monkey Island y Day of the Tentacle. Fue una época dorada para mí. Me fascinaba mirar cómo escribía líneas de código y construía cosas con ellas. Aquel MSX fue mi primera ventana a la idea de que los ordenadores no solo servían para consumir cosas, sino también para crear.
Cuando tenía 15 años, mis padres me compraron mi primer ordenador de sobremesa: un Pentium 233 MMX. Tenía 8 gigas de disco duro, 32 megas de RAM y una tarjeta gráfica Matrox Mystique. Un par de años más tarde, le añadiría una tarjeta Voodoo 3Dfx.
Todo aquello marcó una época que acabaría definiendo buena parte de mi vida en el instituto. Teníamos grupos en los que nos pasábamos juegos y hablábamos todo el día de ordenadores, de programación y de virus. También nos llamaba mucho la atención el ensamblador. Éramos todavía unos ingenuos y creíamos que, usando ensamblador, se podía hacer que el motor de una disquetera girase al revés y destrozar la disquetera de un compañero. En realidad, era una leyenda urbana que corría por internet.
Por aquella época empezaban a aparecer los primeros módems. Recuerdo que mi primer módem era de 33 kilobaudios y que no había tarifa plana. Por cada hora de conexión, poníamos algo de dinero en una hucha y, a final de mes, se lo dábamos a mis padres. Mis amigos venían a casa para conectarnos e investigar. Nos pasábamos hasta altas horas de la noche conectados, buscando información y viendo cómo hacer cosas. ¡EL MUNDO ESTABA CONECTADO! La gente compartía información a un ritmo increíble y, si eras uno de los afortunados que tenía internet, estabas dentro de la mayor revolución jamás creada. Éramos unos pequeños script kiddies en toda regla.
Más adelante llegó la época del ADSL y todo cambió. Había cibercafés por todas partes y nos juntábamos en ellos. Las conversaciones eran tremendas: videojuegos, informática y programación. Para entonces ya había terminado el instituto y me apunté a un curso de programación mientras me planteaba estudiar en la universidad.
En ese primer curso de programación hice un software para cibercafés que, mediante sockets Win32, permitía controlar los equipos de forma remota. El proyecto ganó un CIRIT de la Generalitat de Catalunya. Fue una de las primeras veces que comprobé que aquello que construía con código podía tener recorrido fuera de mi habitación y de mi círculo de amigos.
Más tarde acabé entrando en la universidad a distancia mientras trabajaba. Para entonces, mis trabajos habían sido de todo tipo, aunque siempre relacionados con la informática. Me apasionaba tanto que superaba las entrevistas con facilidad. Al final de la carrera, mi proyecto final para gestionar errores de empresas fue elegido ganador entre 300 proyectos y ganó las jornadas de mi universidad. Me hizo especial ilusión cerrar esa etapa construyendo una herramienta útil y ver que el trabajo tenía reconocimiento.
También hubo varias películas que marcaron mi forma de ser. Una fue Pirates of Silicon Valley, o Piratas de Silicon Valley, la historia de Microsoft y Apple. Otra fue, por supuestísimo, la gran película Hackers. Y una que también me encantó fue Takedown, la historia de Kevin Mitnick, en paz descanse. La película contaba cómo conseguía saltarse ciertos sistemas de seguridad o hacer hijacking en algunos móviles para escuchar conversaciones. Y, por supuesto, WarGames, o Juegos de guerra: la historia de un joven que accede a un superordenador militar y descubre que, a veces, la única forma de ganar es no jugar.

Pirates of Silicon Valley (1999)

Takedown (2000)

Hackers (1995)

WarGames (1983)
Al principio pensaba que me iba a dedicar a la seguridad. La ciberseguridad y la idea de ser hacker me apasionaban. Y tengo que decir que yo quería ser hacker, pero en realidad lo que quería era ser un indie hacker. En aquel momento el término todavía no se había acuñado, pero eso era exactamente lo que me gustaba. Poco a poco me di cuenta de que lo que realmente me apasionaba era crear cosas. Me fascinaba que desde la nada se pudieran crear software, videojuegos, arte… Que un ser humano, con una máquina, fuera capaz de hacer semejante cosa me explotaba la cabeza, y yo tenía que formar parte de ello.
Crecer en una familia humilde y trabajadora me enseñó el valor del trabajo, pero también ha significado depender de otras personas para seguir adelante y mantener a mi propia familia. Ojalá eso cambie algún día.
Ese impulso por construir ha dado forma a una carrera que ha pasado por muchos roles y entornos. He cofundado una consultoría que funcionó durante años, creando productos de comercio electrónico y dando soporte a clientes finales. He trabajado como programador backend y frontend, hostmaster, administrador de sistemas, Founding Engineer y Engineering Manager: administrando infraestructura Linux, levantando pequeños centros de datos, participando en grandes migraciones de clientes entre ellos e incluso creando software para centralitas Panasonic a través del protocolo TAPI v2. Incluso llegué a trabajar como diseñador e investigador de UX en algún momento de mi vida. Últimamente he estado construyendo productos de fintech, ayudando a empresas a crecer desde la fase seed hasta las Series A y B. Siempre he disfrutado impulsando productos, pero lo que más valoro es estar cerca de los ingenieros, en el barro, y generar un impacto tangible.
Hoy estoy surfeando la ola de la inteligencia artificial y viendo cómo podemos mejorar los productos de la empresa en la que trabajo actualmente. Después de internet, la IA me parece la siguiente revolución. Está generando mucho ruido últimamente, pero a mí me parece apasionante. ¡Menudo tiempo para estar vivo! Simplemente me encanta.
Gracias por leerme. Hack the planet!